ACC hace parte del Reporte Anual de la Fundación FIA 2019

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ACC Colombia apunta a la conducta de asunción de riesgos de motociclistas

Colombia tiene una tendencia al alza en el uso de motocicletas. Los motorizados de dos ruedas actualmente representan el 58% de la flota de vehículos de los países. Según la Agencia de Seguridad Vial colombiana, 4.213 personas perdieron la vida en las vias en el primer semestre de 2019.

Las motocicletas están involucradas en el 60% de los accidentes. En el último año, 2.172 motociclistas perdieron la vida, dejando a sus familias llorando a sus seres queridos, que muy a menudo, son el único sostén de la familia. La preocupación es que las campañas no han podido revertir esta tendencia, y en 2019 ya se han visto 157 muertes más de motociclistas que durante el mismo período, pero del 2018. Según datos de la Agencia Nacional, el mayor riesgo se ve en hombres jóvenes, entre 20 y 25 años, con el mayor número de bajas en las ciudades de Bogotá, Cali y Barranquilla.

Para abordar este tema, el Automóvil Club de Colombia ideó un proyecto centrado en el uso de motocicletas para el trabajo o con propósitos laborales. La hipótesis de la iniciativa, financiada por la Fundación FIA a través del Programa de Subvención de Seguridad FIA Road, es una combinación entre conciencia de seguridad por parte de los empleados y sus familias, y el monitoreo y cumplimiento de las normas de conducción por parte de los empleados, permitiendo que los pasajeros estén más seguros y en última instancia, se reduce el número de lesiones y muertes en la carretera.

Las motocicletas estaban equipadas con un GPS que tomaba muestras del frenado repentino, aceleración y el zigzagueo. El proyecto se hizo en sociedad con dos compañía para realizarlo en las tres ciudades con mayor problemática (Bogotá, Cali y Barranquilla). Se contó con la participación de 15 empleados que usan motos, quienes fueron monitoreados por un período de 4 semanas sin que ellos lo supieran. Todas las empresas recibieron un informe del rendimiento de conducción de sus empleados y los participantes recibieron retroalimentación de sus empleadores con llamadas telefónicas semanales o un mensaje de texto con un reporte diario.

Los motociclistas del grupo piloto que no sabían que estaban siendo monitoreados por su empleador, adoptaron un comportamiento de conducción más seguro y estable, teniendo un 36.5% mejor que el grupo de control para el riesgo clave en factores de exceso de velocidad, frenado repentino, aceleración y zigzagueo. En el caso particular de zigzaguear, hubo una diferencia en el rendimiento del 45.5%.

El proyecto analizó las diferencias en la toma de muestras del comportamiento de riesgos por edad, experiencia y tamaño de la moto. Se observó que los conductores de los 20 a los 25 años tomaban decisiones de conducción más riesgosas, especialmente cuando se trata de frenado repentino y aceleración y los conductores entre 51 y 56 años, eran los que tenían mayor riesgo por velocidad inapropiada.
Estos empleados, que cuentan con una experiencia en conducción de 26 a 30 años, se han vuelto demasiado seguros y han adquirido malos hábitos durante el largo tiempo que pasan en el tráfico y las vías del país, tanto que su calificación fue negativa en los cuatro factores de riesgo. El proyecto también mostró que los riesgos aumentan cuando el tamaño de la moto es mayor.

Programas sencillos de sensibilización y formación por cuenta propia no son suficientes para cambiar los hábitos, un buen monitoreo regular es la clave para lograr ese cambio. Involucrar familias es un elemento importantes, recordando a los empleados que tienen seres queridos que los esperan al volver a casa.

La tecnología GPS ha sido crucial para recolectar datos y es la clave para la aplicación del monitoreo, pero también para la sensibilización y autorreflexión. El proyecto identificó los factores de riesgo clave y cual está más expuesto para ellos, siendo este conocimiento útil para desarrollar entrenamiento efectivo en el futuro.

“Este es un proyecto impresionante basado en datos, que está centrado en el tema específico de los choques de motocicletas dentro de los parámetros definidos de trabajo relacionado con viajes”, comenta el Director Saul Billingsley, ejecutivo de la Fundación FIA, quien participó en el seminario. “Ya otras partes interesadas en seguridad vial en Colombia, como el gobierno y las ONG, deberán trabajar en el  trabajando en el diseño de carreteras y la gestión de la velocidad, tengo expreso interés en utilizar los datos del club para ayudar con dicha política de diseño”.